De esfuerzos y recompensas… para reflexionar

04 Ekaina 2015

¿Todo esfuerzo tiene su recompensa? Yo pienso que sí y tendrá el valor que tú le des. No esperes encontrarlo en la felicitación de los demás porque entonces corres el riesgo de no darte cuenta de tus logros.

Empezamos por ver cómo define la RAE el esfuerzo: “empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin”, y la recompensa: “retribuir o remunerar un servicio. Premiar un beneficio, favor, virtud o mérito”; y nos fijamos también en qué pensaba Mahatma Gandhi: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.

Creo que esta reflexión sirve tanto a nivel personal como a nivel profesional. Echemos un vistazo a nuestro alrededor.20150604 post MGA

En una empresa como la nuestra, que gestiona inversiones que dependen en gran media del buen hacer y esfuerzo de los promotores, hay que tener bien claro que hay que trabajar porque se cree en lo que se está haciendo.

Observemos las dos partes:

  • Los emprendedores luchan por un sueño personal en el que creen y en el que tienen puestas todas sus energías para sacarlo adelante, y por el que han sido capaces de involucrar a los socios inversores para que aporten su dinero. ¿Qué pasa si no se consigue? ¿Qué pasa si no se llega a donde se había soñado? ¿El ensayo para nada va a servir si no tiene un éxito económico? En absoluto. Por el camino te llevas muchas cosas que has conocido gracias a tu esfuerzo personal, y, desde luego, un aprendizaje al que no hubieras llegado sin el ensayo en el que has dejado lo mejor de ti. Incluso logros intermedios que no esperabas pero que pueden ser germen de una nueva idea empresarial y de nuevos retos para ti o para otros.

  • ¿Qué ocurre en el otro lado, en el de los inversores? Seguimiento de participadas, análisis de inversiones, lanzamientos de nuevos proyectos… Todo requiere esfuerzo y dedicación. Sin embargo, tampoco esto nos asegura siempre el buen resultado y el premio de los demás. Sí, nos quedaremos con la satisfacción del trabajo bien hecho, y esa es la mejor recompensa.

En el terreno personal seguiremos teniendo por delante retos complicados que nos supondrán mayor o menor esfuerzo. Hemos de pensar que cada paso es un éxito y una manera de acumular experiencias, que serán el premio o refuerzo para seguir afrontando el trabajo diario.

No obstante, y aunque el verdadero valor es el que tú te das, no está de más saber agradecer y recompensar a los que están a nuestro alrededor. No olvides que “jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna" (Fernando de Rojas).


María García Arellano

 

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