Cómo ganar amigos

17 Martxoa 2015

En la plenitud de su actividad, John D. Rockefeller dijo que "la habilidad para tratar con la gente es un artículo que se puede comprar, como el azúcar o el café. Y pagaré más por esa capacidad —agregó— que por cualquier otra".

Durante la carrera, tuve un profesor que nos avisaba de la importancia y dificultad de las relaciones personales. Recuerdo que constantemente nos advertía: “No tengáis miedo de los problemas técnicos; esos son fáciles de solucionar. Prestad mucha atención a las personas y temed a los problemas que puedan surgir con ellas”. En aquella época de estudiante nadie le creía; sin embargo creo que ahora no hay día en que no me acuerde de sus palabras y piense…¡qué razón tenía!

Para ayudarnos en nuestra futura relación con las personas, el profesor nos recomendó la lectura de un libro titulado “Cómo ganar amigos e influir en las personas” escrito por Dale Carnegie y que sin duda ayuda a conseguir dicha habilidad anhelada por Rockefeller y que tan importante es tanto en la vida personal como en la profesional.

Recomiendo leer el libro, de fácil lectura y con muchas historietas muy entretenidas. Uno de los capítulos habla sobre cómo agradar a las personas que nos rodean con objeto de que la vida (personal y laboral) de todos sea un poco más fácil y agradable y del mismo modo conseguir con mayor facilidad aquello que queremos de los demás. Algunos extractos importantes del mismo que me gustaría destacar son:

  • “Se pueden ganar más amigos en dos meses si se interesa uno en los demás, que los que se ganarían en dos años si se hace que los demás se interesen por uno”. Sin duda, una gran verdad aplicable a todos los ámbitos de la vida. Interesémonos sinceramente por aquellos que nos rodean y comprobaremos como es mucho más fácil obtener de ellos lo que necesitemos en un determinado momento. Olvidémonos del “YO” que a muchos tanto gusta.

  • La importancia de la expresión del rostro. Una sonrisa, un gesto agradable, un tono de voz amable, sin duda pondrán a nuestro interlocutor en una predisposición hacia nosotros totalmente distinta.

  • Recordar el nombre de nuestro interlocutor y nombrarlo durante la conversación. Napoleón III, emperador de Francia y sobrino del gran Napoleón, se envanecía de que, a pesar de todos sus deberes reales, recordaba el nombre de todas las personas a quienes conocía. Sin duda, para cada persona su nombre es el sonido más dulce.15.03 haceramigos

  • Hablar de aquello que interesa a los demás como forma introductoria de crear un buen clima de conversación. Cuenta el libro que todos los que visitaban a Theodore Roosevelt quedaban asombrados por la profundidad y diversidad de sus conocimientos. Fuese un vaquero o un soldado de caballería, un político de New York o un diplomático que lo visitaba, Roosevelt sabía de qué hablar. La respuesta de cómo lo lograba es sencilla. Siempre que Roosevelt esperaba un visitante se quedaba hasta muy tarde la noche antes de su llegada instruyéndose en el tema sobre el cual sabía que se interesaba particularmente el huésped esperado.

  • Hacer que la otra persona se sienta importante pero hacerlo de manera sincera. “Todos los hombres que encuentro son superiores a mí en algún sentido; y en tal sentido puedo aprender de todos".

Reglas muy sencillas que todos conocemos pero que muy a menudo olvidamos. Leámoslas de vez en cuando y reflexionemos sobre nuestra actitud diaria. Seguro que ello nos ayudará a mejorar a cada uno de nosotros, a conseguir más de los demás y a hacer más feliz la vida de los que nos rodean.

Cristina Pascual Morrás

 

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