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Dibujando el mapa biotecnológico navarro

José María Aracama Yoldi, Director general de Sodena
Medio: Revista APD

Con toda probabilidad no es innovador decir que para salir de situaciones económicas adversas uno de los pasos a dar es aceptar que los nuevos modelos productivos deben de estar basados en la investigación y la innovación.

Quizá, sí lo es decir que dentro de esos nuevos modelos, en España, el sector de la biotecnología debe de ser uno de los motores del cambio, y que para su consecución, la apuesta debe de ser firme, decidida y sobre todo acompañada de un esfuerzo económico importante y con una estrategia clara que prime la creación o el apoyo a las empresas del sector, versus una estrategia de creación de infraestructuras.

En Navarra hace ya unos 7 años que se optó por un modelo innovador para este sector, poniendo el foco en la biomedicina y la biofarmacia , apoyando, desde Sodena un proyecto diferencial, enfocado al desarrollo de tecnologías para la obtención fármacos, que fuera capaz de aglutinar intereses, a priori tan dispares, pero a posteriori, como podemos comprobar, tan homogéneos, como los de universidades, centros de investigación, inversores privados y públicos, entidades financieras y gobierno regional.

La realidad algunos años después es que hoy en la Comunidad Foral, contamos con el proyecto CIMA-Digna, en el que confluyen tanto el Centro de Investigación Biomédica Privado de ámbito nacional de mayor calidad de investigación y más activo en cuanto a sus resultados, atendiendo a su posicionamiento en la comunidad científica internacional, como la empresa biotecnológica orientada exclusivamente al desarrollo de fármacos, que cuenta con un mayor pipe-line en España y con algunos compuestos en o a punto de alcanzar Fase II y que además ya ha realizado spin-offs con terceros inversores. Todo esto unido a que existen empresas y agentes del sector que permitirían el desarrollo completo de un fármaco en Navarra. Resaltar que para una Comunidad como Navarra, exclusivamente en dicho sector se han creado más de 500 empleos, todos ellos de alto nivel tecnológico.

Sodena está presente ya en nueve compañías del sector biomédico y en cuatro fondos de inversión que operan en este sector, dos de ellos especializados exclusivamente en biotecnología. La inversión comprometida en la cartera de SODENA supera los 30 millones de euros.

El Gobierno de Navarra, en el marco de las actuaciones del Plan Moderna, asume un compromiso firme y decidido, estando dispuesto a través de Sodena a invertir 100 millones de euros que se desembolsarían a lo largo de unos doce años, tiempo estimado para convertir el sector de la biotecnología de Navarra en referencia a nivel mundial

El compromiso es impulsar decididamente, mediante la puesta en marcha de un plan de consolidación del sector, que lidera Sodena y cuya estrategia se centra en inversiones en el sector biofarmaceútico, con el enfoque de constituir nuevas empresas o invertir en empresas ya existentes, conjuntamente con inversores privados, partiendo de etapas iniciales del desarrollo de un fármaco.

Hemos estado estos últimos años realizando un análisis detallado, a partir de regiones que indiscutiblemente son referentes en biotecnología y que además indiscutiblemente figuran en los rankings mundiales de las mejor posicionadas en cuanto a desarrollo económico y calidad de vida y hemos visto cómo todas ellas cuentan con empresas de sector biofarmaceútico, que a su vez también son referentes en el sector para todo el mundo y cuya aportación al PIB regional y sus indicadores de valor para los accionistas son y han sido muy significativos.

Hablamos de regiones como California, Seattle, Houston, Carolina del Norte, Nueva York, Maryland, Nueva Jersey, Massachusetts en EEUU y de países como Inglaterra, Alemania y Suiza en Europa. Hablamos también de empresas como Amgen, Genentech (adquirida por Roche), Celgene, Medimmune (adquirida por Astra Zeneca), Genzyme, Serono (participada actualmente por Merk), etc.

Tras estudiar un total de 38 empresas y ver su trayectoria desde sus inicios y su estrategia de producto y de fase de desarrollo del mismo, hemos parametrizado cuales han sido sus factores de éxito y esto es lo que nos va a servir de gran ayuda para implantar el plan de desarrollo y consolidación del sector en Navarra.

Créanme si les digo que los comienzos de dichas empresas contaban con un entorno menos favorable que con el que contamos actualmente en Navarra, y créanme también que en ningún caso hubiera sido posible que llegaran a ser referentes sin que no hubieran coexistido agentes que aglutinaran esfuerzos como los que he señalado anteriormente; Universidades, Centros de investigación y tecnológicos, gobiernos regionales comprometidos e inversores privados de capital riesgo y fondos de capital riesgo públicos. Muchos de estos agentes acababan de cerrar con éxito inversiones en empresas que contribuyeron al desarrollo empresarial del sector de las Nuevas Teconlogías, por lo que entendían perfectamente que la apuesta por sectores innovadores, sin bien no está exenta de riesgo puede tener retornos muy significativos tanto desde el punto de vista de rentabilidad financiera como de rentabilidad socioeconómica.

Tenemos previsto invertir tanto en empresas existentes que estén desarrollando moléculas en fases iniciales y estén dispuestas a afincarse en Navarra, como en la constitución de nuevas compañías que a partir de moléculas a desarrollar que se identifiquen en Universidades y Centros de Investigación, nacionales y extranjeros, sean capaces de afrontar en nuestra Comunidad el desarrollo de un fármaco con éxito.

Obviamente esto carece de sentido si no somos capaces de atraer y comprometer a inversores privados que entiendan este sector como lo están entendiendo en EEUU y Europa, donde llevan varias décadas invirtiendo en él.

Probablemente de todo lo que nos queda por hacer, éste es el reto más importante al que nos enfrentamos, identificar inversores dispuestos a asumir riesgos en este sector, algo que en Navarra y en España se antoja complicado, a la vista de la poca inversión especializada existente.

Actualmente estamos ya estudiando algunos de los proyectos de inversión que nos han presentado empresas “start up” que están levantando rondas de financiación y que aun estando fuera de Navarra estarían dispuestas a afincarse aquí para llevar a cabo el desarrollo de las moléculas de su pipe-line. También estamos en la fase de realización de “due diligences” científico-tecnológicas de algunas moléculas que hemos identificado en Universidades y Centros de Investigación, principalmente afincados en EEUU e Inglaterra.

Me gustaría destacar que para nosotros, aunque la biomedicina o biofarmacia no tiene una trayectoria histórica ni en España ni en nuestra Comunidad Foral, el hecho de apostar por el desarrollo de un sector nuevo, no es desconocido, pues así lo hicimos en los años 90 para el sector de las energías renovables, concretamente el eólico y con éxito, siendo hoy en día un importante motor de desarrollo económico en Navarra, un referente a nivel mundial y un ejemplo de inversión con una rentabilidad financiera y socioeconómica indiscutible. Únicamente recordarles que cuando empezamos a invertir en el sector eólico, Navarra no figuraba en los “mapas de viento” del Ministerio y tuvimos que “inventar” el viento. Ahora, aunque modestamente ya figuramos en el “mapa biotecnológico”, tenemos que afrontar el reto de no perder el tren del desarrollo regional para ocupar los primeros puestos en los indicadores que lo miden, posición de la que Navarra no se puede apear, puesto que hace ya unos años que los viene ocupando.

 

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