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De coches, frigoríficos y biotecnología

José María Aracama Yoldi, Director general de Sodena
Medio: Diario de Navarra

El pasado 24 de noviembre tuve la oportunidad de asistir al VIII Congreso de Economía, del que no me he perdido una sola edición. Fue una buena ocasión para escuchar interesantes opiniones, pero quiero detenerme en la que giraba en torno a la competitividad, que tenía como ponente a un reconocido economista y profesor de la Universidad Pública de Navarra.

En un momento de su exposición, hizo referencia a "los riesgos que tiene prescribir sectores de futuro desde las administraciones públicas". El ponente también se extrañó públicamente de que "políticos, sindicalistas y profesores de universidad hablen de biotecnología o de bioagricultura, cuando hace tiempo que se defiende la necesidad de incorporar nuevas actividades, porque las existentes en Navarra son maduras".

Escuché también que "nadie quiere hacer coches ya. O frigoríficos. Y uno va a Aragón, y la actividad fundamental, como en Navarra, es la fabricación de coches: sin embargo el debate social está en la bioinformática y la biosanidad".

Creo que no fui el único sorprendido, por eso quiero escribir estas líneas como ampliación de aquellas reflexiones. Parto de que las administraciones públicas, y en concreto el Gobierno de Navarra, no prescribe sectores de futuro, entre otras cosas porque los sectores de futuro son los que son; no los que puedan apuntar los profesores, hablen los políticos ni quieran los empresarios.

Las administraciones públicas sí están obligadas a impulsar desde todos los ámbitos la actividad de innovación y de I+D para que los actuales sectores económicos puedan continuar siendo sectores de futuro, y eso puede realizarse desde muchos frentes y ámbitos y desde luego siempre con compromisos económicos, llámense primas de tarifas, subvenciones o ayudas a la I+D, o matrículas de universidades al alcance de todos, etc.

Los sectores de futuro con el prefijo "bio" (y pienso en medicina y agricultura por ejemplo) son tan tradicionales o antiguos como la producción de coches o de frigoríficos, que hoy son la consecuencia de aplicar de forma permanente innovaciones y descubrimientos tecnológicos. Otra cosa es que los "nombres" no nos dejen ver los"bosques". Me parece necesario recalcar que la biotecnología no es un sector nuevo.

Por otro lado, ¿quién va a ser tan insensato de no querer ver el "milagro Volkswagen" en Navarra? Pero hay muchos más, porque tenemos muy buenos ejemplos de empresas que, gracias a que han sabido combinar en sus sectores la innovación y el I+D, siguen operando en sectores tradicionales y son muy competitivos.

No se puede decir que "nadie" quiere fabricar coches o frigoríficos, cuando el vehículo eléctrico llama a la puerta y los frigoríficos de nueva generación hasta nos sugieren el menú de cada día. No suelo ser persona a quien le guste intervenir en foros de este tipo, si asisto como público, pero en este caso sí que lo hice y tuve que escuchar además esta respuesta referida al sector de las energías renovables: su "éxito en buena medida no se ha debido a la innovación, hasta estos últimos años, sino a ser un sector regulado, con un precio lo suficientemente atractivo".

Y claro, no puedo terminar estas líneas sin repetir el mismo argumento, en este caso a favor del gran impulso de Navarra al sector de renovables: todas aquellas innovaciones y desarrollo de investigaciones que puedan hacerse deberán ser apoyadas por las administraciones públicas para que sigan siendo sectores de futuro, a los que también se puedan incorporar nuestros estudiantes de hoy y mañana. Otra historia es si este o aquel sector son más o menos oportunidad y con más o menos beneficio, en este o aquel tiempo.

 

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