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José María Aracama director general de Sodena “Es el momento de realizar una apuesta más decidida por la biotecnología”

Medio: Negocios en Navarra

El congreso Biospain ha puesto en primer plano la apuesta decidida de Navarra por el sector de la biotecnología como uno de los vectores de generación de riqueza y empleo sobre los que se pueden apoyar el diseño de un nuevo modelo de desarrollo económico.

Las primeras iniciativas se han concretado en pequeñas empresas tecnológicas que junto con la labor de los centro tecnológicos ya permiten que en Navarra se puedan realizar todos los procesos para el desarrollo de un fármaco. A partir de ahora, lo que se pretende es generar un impulso decidido, mediante la puesta en marcha de un plan de consolidación del sector que lidera Sodena y cuya estrategia se centra en inversiones en el ámbito biofarmaceútico. Su objetivo, constituir nuevas empresas o invertir en ya existentes, conjuntamente con inversores privados, partiendo de las etapas iniciales del desarrollo de un fármaco.

“El Gobierno de Navarra quiere jugar fuerte en esta apuesta y está dispuesto a participar a través de Sodena con una inversión de 100 millones de euros que se liberarían a lo largo de unos doce años, tiempo estimado para convertir el sector de la biotecnología de Navarra en referencia a nivel mundial” explica José María Aracama, director general de la citada sociedad pública.

Concluido el congreso, ¿qué balance realizan desde Sodena de lo acontecido en Biospain?

La edición navarra de Biospain ha sido muy positiva tanto para el congreso como para los intereses que nuestra comunidad tiene en el sector de la biotecnología. En el primer caso, Biospain ha alcanzado un grado de internacionalización importante, con un 25% de participantes procedentes del extranjero, lo que afianza su propósito de convertirse en un congreso de referencia en Europa. En ese entorno multinacional hemos podido difundir la apuesta de Navarra por la biotecnología, mostrar Sodena como uno de los agentes inversores más comprometidos en el sector en el ámbito nacional y su propósito de que la apuesta pública se convierta en una palanca multiplicadora de futuras inversiones.

Complementariamente, Biospain ha sido un escaparate importante para las empresas navarras de biotecnología y un punto de encuentro para explorar nuevos clientes, nuevas alianzas y asimismo conocer las propuestas de empresas competidoras, sin tener que salir de casa.

¿Por qué se ha optado por este sector y esta estrategia de futuro?

Como ya se conoce, llevamos más de una década interviniendo en el mismo. Nuestra fórmula más común ha sido la de participar a través de la inversión directa de acompañamiento con otros inversores y así hemos creado o participamos en CIMA-Digna, Pro Retina, 3P Biopharmaceurticals, Idifarma, Ojer Pharma, Activery Biotech… Sin embargo, pensamos que en estos momentos se debe hacer una apuesta más decidida, teniendo muy claro el binomio riesgo-rentabilidad.

¿Posee características específicas este modelo de desarrollo regional?

Hemos podido comprobar que, de forma sistemática, las empresas biotecnológicas que han conseguido ser partícipes en el desarrollo económico de sus regiones, partieron -algunas de ellas en los años setenta- de situaciones semejantes o incluso más adversas a las que tenemos hoy en Navarra.

Y también hemos podido ver que en las citadas regiones y países confluían variables fundamentales como el contar con universidades y centros de investigación con una gran calidad y trayectoria investigadora, con experiencias exitosas previas en cuanto a desarrollo de otros sectores también innovadores, como puede ser el caso del de las nuevas tecnologías, impulso decidido de los Gobiernos regionales y compromisos económicos con el sector y sus empresas o también instituciones financieras regionales e inversores privados habituados a invertir en sectores innovadores (TIC).

Obviamente si uno quiere hacer comparaciones, sustituyendo el sector de las nuevas tecnologías por el de las energías renovables, no cabe duda de que en Navarra se cumplen todos estos requisitos.

¿Si volvemos al objetivo concreto?

Nuestro objetivo es consolidar empresas que permitan conformar un sector biotecnológico con un peso cierto en la generación directa de riqueza y empleo e incidencia en otras actividades indirectas.

Desde luego, siempre mantendremos los pies en el suelo y Sodena sólo contemplaría cifras que podamos atender sin perjuicio para otras oportunidades que vayan a surgir en otros sectores prioritarios. Sea cual sea la cantidad final conjunta que se consiga destinar a este sector, la inversión no estará disponible desde el primer día, sino que se irá requiriendo en función de avance de los proyectos.

¿Están definidas ya las actuaciones a realizar?

Sí, se ha hecho un análisis muy detallado sobre las razones que llevaron a las empresas que actualmente son referentes en este sector y se han sentado y definido las bases de lo que habría que hacer para que los productos a desarrollar en Navarra y las estrategias a llevar a cabo en el desarrollo de los mismos, garanticen el mayor nivel de éxito posible. Decir que como dato, hemos analizado 38 empresas distribuidas mayoritariamente entre Estados Unidos y Europa.

Se prevé tanto la inversión en empresas existentes que estén desarrollando moléculas en fases iniciales y estén dispuestas a afincarse en Navarra, como la constitución de nuevas compañías que a partir de moléculas a desarrollar, que se identifiquen en universidades y centros de investigación, nacionales y extranjeros, sean capaces de afrontar el desarrollo de un fármaco con éxito. Algunas están cerca, por ejemplo en Digna, y otras en España y principalmente en Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos.

¿Cómo va la búsqueda de inversores que acompañen a Sodena?

Paso a paso. Hemos mantenido reuniones con determinados inversores españoles que han mostrado interés por la biotecnología y también está previsto contactar con inversores extranjeros.

¿Cuál será la participación de Sodena?

El compromiso del Gobierno de Navarra es invertir de una forma significativa a través de Sodena. El esfuerzo público llegaría a los 100 millones de euros a lo largo de doce años. Una cifra que entendemos podemos atender sin perjuicio para otras oportunidades que vayan a surgir en otros sectores prioritarios.

¿La posible aportación de Sodena procedería de la desinversión en otras empresas?

Sí, pero no es que vayamos a desinvertir en Iberdrola para poder atender este proyecto biotecnológico. Las acciones de Iberdrola constituyen el patrimonio más importante de Sodena y el respaldo y garantía para poder realizar otro tipo de inversiones. Hoy, participamos en mas de 40 empresas y en algunas los plazos legales de permanencia están a punto de cumplirse, por lo que puede haber desinversiones a corto plazo y en otras empresas se hará en el momento que toque.

¿En qué fase del proceso se está actualmente?

Estamos en una fase, que llamamos “periodo brigde”, de estudio e identificación de las moléculas para lo que ya llevamos un tiempo en contacto con los centros de investigación analizando y viendo ya alguna molécula que puede ser de interés. Asimismo estamos también analizando proyectos de inversión en empresas start up establecidas fuera de Navarra que están en proceso de captación de inversores y que se han acercado a Sodena, dispuestas a establecerse aquí.

¿En 2011 tendremos alguna concreción?

Seguramente, el año próximo tendremos ya alguna empresa biotecnológica que esté operando en Navarra como consecuencia de la puesta en marcha de este proyecto. Es digno de mención el interés que este plan ha despertado en algunos fondos de capital riesgo especialidados, fundamentalmente extranjeros y su voluntad de contribuir al desarrollo del sector en Navarra.

 

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