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Larry Fritz, presidente y consejero delegado de Covella Pharmaceuticals Inc. “Los inversores se han vuelto conservadores y cuando todos los demás han bajado el ritmo, parece que Navarra toma la batuta”

Medio: Negocios en Navarra

Larry Fritz, presidente y consejero delegado de Covella Pharmaceuticals Inc., empresa que investiga nuevos mecanismos para tratar enfermedades inflamatorias, y socio de Westfield Capital Management Company LP, una entidad de capital riesgo, atesora una gran experiencia como fundador y gestor de empresas de biotecnología. Ha puesto en marcha empresas como Conforma

Therapeutics (desarrollo de nuevos fármacos para el tratamiento selectivo del cáncer), Cabrellis Pharmaceuticals (centrada en el cáncer de pulmón), Athema Neurosciences (laboratorio de desarrollo de pruebas de diagnóstico para los trastornos neurológicos), Idun Pharmaceuticals (compañía enfocada en el control de la muerte celular programada). Graduado en Bioquímica por la Universidad de Harvard y doctor en Biofísica por la Universidad Rockfeller, compartió sus conocimientos como ponente en el congreso Biospain 2010, celebrado en Pamplona, donde habló sobre cómo arrancar y gestionar empresas biotecnológicas.

¿Cuáles son, a su juicio, los ingredientes necesarios para que una empresa de biotecnología sea exitosa?

Lo más importante para los emprendedores o aquellos que van a iniciar una empresa es pensar cuál es la ciencia fundamental que está detrás de un programa particular. Hay varios proyectos en los que uno puede trabajar y no todos van a ser un éxito, por tanto, creo que es la responsabilidad del emprendedor pensar seriamente qué es lo que merece la pena hacer. No se trata sólo de crear empresas, hay que crear algo que suponga un avance importante y que aguante el paso del tiempo, para que dentro de 5 ó 10 años podamos mirar hacia atrás y valorar si ha sido importante en la biología. El emprendedor tiene que tener su propio sentido de la ciencia y saber hacia dónde van los tiros. Esta es la apuesta básica.

Una vez que hayas tomado esa decisión lo primero son las personas que te vayan a acompañar en el viaje. Hay que atraer personas sobresalientes: científicos y empresarios destacados. Se necesita gente con visión, energía y optimismo para soportar los altibajos inevitables de una nueva empresa. Necesitamos inversores con compromiso, que puedan entender los aspectos concretos del área de biotecnología. Porque algunos inversores que están acostumbrados a otro tipo de compañías no entienden el calendario que conlleva generar productos que traten enfermedades. Necesitas inversores con paciencia que entiendan el proceso y que aporten su propia experiencia a la nueva empresa.

También es importante, sobre todo en Estados Unidos, -y es la razón por la que la biotecnología ha crecido tanto en clusters y empresas-, tener otros apoyos profesionales como contables, abogados o arquitectos que conozcan bien nuestro negocio. Esto es relevante, por ejemplo, a la hora de construir laboratorios para nuestras empresas.

Y, por supuesto, necesitas también algo de buena suerte. Es muy poco probable que haya un nuevo medicamento que no haya tenido muchos problemas por el camino desde la invención hasta la comercialización. Se necesita gente con mucha determinación, que cree su propia suerte. Mirando hacia atrás, a menudo parece que se dan casualidades, situaciones azarosas que ayudan a que el proyecto siga adelante. La buena suerte llega a la gente que busque las oportunidades. Tanto la suerte como la destreza cuestan esfuerzo.

¿Cómo identificar qué proyectos o qué áreas de la biotecnología van a ser exitosos?

Hay muchos tipos de compañías. Algunas son pioneras en nuevos aspectos de la biología. Quizás no desarrollan un fármaco nuevo, pero sí una nueva técnica de biología, de la que pueden surgir nuevas ideas. La pregunta importante aquí es: ¿Ese camino o descubrimiento realmente aporta algo a la ciencia? Ese tipo de empresas pueden a menudo llegar a acuerdos con grandes farmacéuticas, en los que el producto no es un medicamento, sino una nueva ciencia fundamental, y ése es el valor añadido para las grandes empresas. En algunas, el descubrimiento no es el producto, sino el gran salto hacia delante, el componente intelectual, la nueva investigación. Esto es a lo que me refiero cuando hablo de que los emprendedores tienen que pensar en qué es realmente lo importante. Esto no se sabe siempre de entrada, pero por eso nos pagan, para tener esa habilidad para detectarlo. Esto puede estimular el interés de las grandes compañías farmacéuticas. También hay empresas que están trabajando en moléculas farmacéuticas específicas para el mercado, y, en este caso, es bastante difícil predecir si serán del interés de las grandes compañías farmacéuticas.

¿Y qué oportunidades pueden encontrar las pequeñas empresas?

No siempre es necesario tener innovación total ni romper moldes. Hay muchos ejemplos de empresas que tienen una nueva idea sobre cómo mejorar un compuesto existente que pertenece a una empresa grande farmacéutica. Otras empresas están siempre deseando entrar ahí, así que hay mucho campo para mejorar los productos de segunda generación. Las pequeñas compañías también pueden hacerlo, porque es posible que una empresa emergente haya hecho el trabajo previo y otras empresas más establecidas estén dispuestas a pagar mucho dinero para entrar en ese campo. He estado en algunas empresas que han hecho exactamente eso: unos demuestran que esa área es muy importante pero otros han averiguado otra manera de abordarlo mejorándolo para ponerlo a disposición de las grandes farmacéuticas.

El problema se puede dar si estás en un área con muchísima competencia con muchos compuestos similares. Ahí corres el riesgo de tener un compuesto muy bueno pero que no interese a nadie. Necesitas seleccionar tus áreas de investigación con mucho cuidado y debes anticiparte a cómo será el mundo varios años después, cuando tu producto ya esté en el mercado. ¿Va a seguir resultando atractivo al mercado? El emprendedor tiene que hacer un juicio de valor sobre si ese producto merece la pena, pero no hoy, sino si tendrá valor dentro de siete años. Hay que empezar a trabajar en ello ya.

¿Qué áreas de la medicina van a ser claves en el futuro?

Desgraciamente para la humanidad, muchas de las grandes enfermedades que ahora sufrimos van a seguir estando ahí y necesitando de tratamiento médico en el futuro. La medicina no habrá solucionado todas las enfermedades dentro de unos años. Hemos hecho muchos avances en la lucha contra el cáncer, pero no vamos a poder curarlo de la noche a la mañana. Harán falta mejores terapias contra el cáncer, y contra las enfermedades neurodegenerativas y psiquiátricas. Está claro que nuestros medicamentos actuales son deficientes. Vamos a tener que seguir desarrollando mejores fármacos cardiovasculares y en todas las áreas importantes.

Sin embargo, quizá algunas se eliminen, como las enfermedades infecciosas. Mirando hacia delante, podrá haber una vacuna para el VIH. Es de esperar, pero está resultando muy difícil. Ha habido grandes avances en el tratamiento de la hepatitis C, que es un gran problema de salud en la actualidad. Pero, ¿conseguirán estos avances eliminar la enfermedad? Algunas de esas grandes necesidades quizás se podrán solucionar en el futuro. Pero las grandes enfermedades crónicas, diabetes, enfermedad cardiovascular, neurológicas y oncológicas seguirán ahí en el futuro y estaremos muy presionados por descubrir remedios en el futuro.

¿Cómo se genera una industria que investigue sobre las enfermedades huérfanas o raras? ¿Prevalecen aquí los intereses económicos de los grandes laboratorios?

Esas enfermedades son muy importantes y por eso las grandes compañías están dedicando mucho esfuerzo en ellas. Una de las razones es que a menudo estas enfermedades son genéticas y se conoce su causa, por eso se puede crear un nuevo fármaco y saber rápidamente si funciona. Muchas de estas enfermedades huérfanas tienen la misma biología pero dentro de una gama muy amplia. Las grandes empresas, por ejemplo Novartis, están trabajando mucho con los fármacos huérfanos, porque esperan ampliar sus aplicaciones para tener en un futuro un mercado mayor para este fármaco.

Otras empresas como Genzyme en EEUU han hecho un gran negocio porque se han centrado en las enfermedades raras y las curan. Han creado fármacos que suponen la diferencia entre la vida y la muerte para un pequeño número de pacientes. Así que el gobierno estadounidense está dispuesto a subvencionar el altísimo precio de esas medicinas. Genzyme se ha convertido en una de las empresas biotecnológicas más rentables del mundo tratando a un número muy reducido de pacientes, pero de una manera muy profunda, salvando su vida. Merece la pena. La sociedad tiene que preguntarse si podemos permitirnos pagar el coste de ese tratamiento. Al menos en los países de mayor nivel económico, la sociedad ha respondido que sí. Se pueden abordar estas enfermedades huérfanas con la esperanza de que sean una indicación inicial que conduzcan a un campo más amplio o el fármaco podría valer por sí mismo.

Por tanto, ¿es la investigación de curas de las enfermedades raras, un campo únicamente asequible para las grandes compañías?

No. De hecho, en muchas ocasiones en los inversores demuestran más interés en las enfermedades raras. Porque con ese pequeño número de pacientes se pueden hacer más ensayos clínicos más pequeños para conseguir la aprobación de las entidades reguladoras. Si sólo hay mil pacientes, no puedes hacer un ensayo clínico con 10.000. Si puedes conseguir la aprobación con un ensayo clínico de menor alcance, una empresa pequeña tiene buenas posibilidades de llevar el proceso hasta la aprobación final para poder vender el producto. Y esto resulta muy atractivo a los inversores, porque el desarrollo de la empresa tiene lugar dentro de sus propios recursos. Esto no se puede hacer, por ejemplo, en el caso de un nuevo fármaco para la esclerosis múltiple, porque necesitarías tener una gran farmacéutica como socio. Pero si estás trabajando con una enfermedad a menor escala, una pequeña empresa puede ser capaz de comercializar el fármaco por sus propios medios, y esto es muy ventajoso. Quizás sea posible conseguir fondos suficientes de capital riesgo para que esa empresa pueda llegar al final del proceso de comercialización. Por tanto, es muy interesante seguir la pista de las enfermedades raras, tanto para empresas pequeñas como grandes, y en particular para pequeñas.

Acaba de visitar Pamplona y está conociendo parte de lo que se está haciendo en torno a la biotecnología. ¿Cree, desde su experiencia, que en Navarra se están dando los pasos necesarios para que se convierta en una región relevante en este conocimiento?

El ingrediente clave es la financiación. Nada ocurre sin eso. Lo que me impresiona de Navarra es su objetivo por establecer un gran fondo de capital riesgo para concentrar los esfuerzos en la biotecnología en la región.

De hecho, lo que ha impulsado la creación del sector en Estados Unidos ha sido la disponibilidad de capital riesgo, y éste nació con las industrias de alta tecnología, sobre todo las informáticas, llegando a financiar a todo el sector biotecnológico. En este país, los inversores de capital riesgo tenían un interés especial en financiar a esas empresas en San Francisco y Boston porque estaban ya allí. En San Diego había menos inversores de este tipo, pero los de San Francisco estaban dispuestos a acudir por razones de cercanía. El otro ingrediente importante en EEUU era que los buenos académicos estaban muy próximos a los inversores. Así, gran parte de la tecnología emergió de las universidades de California, Berkley y Stanford. Se creó la tecnología original para la detección del ADN, se abrieron grandes institutos científicos en Boston y se estrecharon lazos de colaboración con Harvard y el MIT (Massachusetts Institute of Technology). Todo esto se desarrolló en los Estados Unidos porque existían los siguientes ingredientes: servicios financieros, inversores interesados por las nuevas tecnologías, académicos que inventaban las tecnologías y la mentalidad de que era necesario crear estas nuevas empresas.

¿Considera que Navarra aglutina esos ingredientes necesarios?

Es llamativo lo poco que saben los norteamericanos de España, por ejemplo, ni sabía que había una universidad en Pamplona. Se necesita una gran base científica y un grupo reducido de personas que demuestren espíritu emprendedor. También sería interesante que esta gente tuviera una cierta experiencia en el campo. No obstante, cuando en Estados Unidos se creó el sector nadie tenía experiencia. Es posible que no se necesite experiencia, aunque sí el impulso, la actitud, la mentalidad. No todo el mundo es buen emprendedor, pero hacen falta unos cuantos que cojan el toro por los cuernos.

Lo impresionante en Navarra, y es lo que suele faltar en otros casos, es el fondo de inversión. No están disponibles en todas partes y mi impresión en Europa era que esto se valoraba menos que en Estados Unidos, donde quizá tengamos una cultura más antigua de capital riesgo. Sin embargo, creo que hay una gran oportunidad para personas con una visión para acceder al desarrollo de sus industrias biotecnológicas, debido a esta crisis económica mundial. El mundo del capital riesgo se ha frenado de forma importante en Estados Unidos, y supongo que aquí también. Con esta recesión tan importante, los inversores se han vuelto más conservadores. Puesto que todos los demás han bajado el ritmo, Navarra parece que toma la batuta, el liderazgo, para crear este fondo y atraer emprendedores tanto de España como de fuera, creando la mentalidad de que éste es el sitio en el que están ocurriendo las cosas. Hay buenos científicos, un entorno intelectual estimulante y los emprendedores pueden arrancar sus proyectos con celeridad, no necesitan dedicar dos años a hacer los trámites para crear empresas. Se puede crear la empresa y empezar a trabajar. Hay una oportunidad interesante de llegar a donde estaban ciudades como Boston, San Diego o San Francisco hace unos años. En esas tres ciudades las cosas van ahora más despacio y es un buen momento para colocar a Navarra en un lugar destacado.

¿Qué opinión le merece los centros tecnológicos de Navarra?

No sabía nada de esto antes de venir aquí, pero me he quedado impresionado con lo que Navarra, SODENA, con la ayuda de otros grupos como Biolty están intentando conseguir. Es muy interesante. CIMA me ha impresionado, un instituto tan grande. No conozco a la gente ni a las universidades, pero están todos los componentes que se necesitan para un gran proyecto científico. No puedo compararlo con otras regiones españolas, seguramente haya buenos centros científicos en varias de ellas, pero me parece que hay un gran esfuerzo de I+D+i centrado en el sector médico. Hasta esta mañana desconocía por completo su existencia. Retomando el ejemplo de CIMA, creo que es importante porque la gente querrá venir y trabajar con científicos de prestigio. Los científicos siempre quieren trabajar estrechamente con otros compañeros prestigiosos. Todo el mundo quiere tener un perfil muy alto. Una de las razones por las cuales Boston, San Diego y California resultaron tan atractivos en Estados Unidos fue ese fuerte componente intelectual de cada ciudad. Tengo la impresión de que Navarra tiene esta ventaja respecto a otras regiones, porque hay un alto porcentaje de la población con estudios superiores. Todo sería más difícil si Navarra fuera una zona industrial con una nueva universidad, sería más difícil atraer a la comunidad científica.

¿Qué cree que se puede hacer ante la fuga de cerebros? ¿Cómo retenemos el talento nacional?

China es un buen ejemplo de esta fuga de cerebros. Muchos estudiantes han venido a ganar experiencia en Estados Unidos, porque no tenían oportunidades en su país. Ahora, con el ‘boom’ de negocio que se está dando allí están empezando a quedarse. La clave es tener oportunidades de vuelta y saber comunicar que pueden empezar aquí. Es muy difícil volver atrás a trabajar. Uno de los retos actuales es saber reclutar a esa gente. Considero que es muy importante que la gente salga fuera, se forme y gane experiencia. Los trabajos actuales son muy competitivos y por eso es necesario que las personas que están fuera vean que el sector biotech está floreciendo y que tiene oportunidades. Es la esencia de que la gente se movilice. Esto lo tienen que ver también los españoles.

 

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