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Retos del futuro

Nadie sabe lo que depara el futuro, pero ello no impide que estemos condenados a avanzar "a trompicones" e incluso a ciegas. Hay sucesos que no podemos prever con certeza, pero hay otros muchos a los que podemos anticiparnos y sin embargo, en los últimos años hemos cerrado los ojos ante acontecimientos previsibles. El colapso financiero o la explosión de la burbuja inmobiliaria no llegaron sin previo aviso, pero optamos por hacer caso omiso.

Navarra muestra un descenso de la actividad (cociente entre la población activa y la de 16 y más años) en los últimos años tras casi dos décadas de crecimiento sostenido. Así lo recoge un informe reciente del BBVA (situación Navarra 2015). Un hecho preocupante ya que la participación laboral es uno de los factores que influye en el potencial de crecimiento económico, y de ahí la productividad (PIB/empleo) de cualquier región o país.

Los resultados indican que los factores estructurales (prolongación de la etapa formativa y envejecimiento de la población) dominan el comportamiento reciente de dicha tasa de participación. Además sugieren que, dado el envejecimiento demográfico esperado, la mencionada participación laboral no crecerá significativamente a menos que aumente la propensión de los jóvenes y, sobre todo, de los mayores a ser activos. Por ello, se han de valorar positivamente todas aquellas políticas que incentiven la prolongación de la vida laboral.

Disminuir el paro, incrementar la productividad y aumentar la tasa de actividad, son los retos a los que Navarra se enfrenta. Si buscamos la prosperidad basada en la creación de empleo de calidad en sectores de mayor valor añadido, en esta senda de crecimiento económico (el PIB de Navarra alcanzó un 2,9% en 2015 y permanecerá similar en 2016), habremos cubierto dos logros importantes: por un lado incorporar personas cualificadas al mercado laboral (considerando que la tasa de empleo juvenil es del 35,5% en Navarra en 2015) y por otro incrementar la productividad.

Si es posible solventar el factor “empleo cualificado”, y en base al supuesto del informe anteriormente mencionado sobre la vida laboral, quizás sea momento de centrar la mirada hacia el “desempeño y responsabilidad” de los trabajadores para contribuir a la mejora de la productividad en términos reales buscando el cambio del modelo productivo, pasando de una sociedad industrial a una basada en el conocimiento.201604 postNT

Ese factor tiene una gran influencia cultural, de habilidades, de necesidades de conciliación y de motivación de cada profesional, y que resulta complejo de combinar a lo largo de la vida laboral con el propósito de lograr una buena productividad, rendimiento laboral y aprendizaje. Además, hay que destacar la importancia de la calidad del liderazgo que influye en proporcionar un marco adecuado para ese desempeño junto con una planificación de la formación adaptada a los requerimientos del puesto de trabajo y la evolución de la empresa.

Queremos cambiar el mundo a través de empresas que tengan mejores líderes y un mejor entendimiento de las dimensiones humanas y éticas. El liderazgo no solo es una posición, sino una disposición.

Quizás toca acercarse más aún a los “modelos de gestión innovadores” y avanzar hacia nuevos sistemas de gestión empresarial que estimulen el compromiso de las personas con la organización en la que trabajan, con sus fines y objetivos.

¿Cuán de preparados estamos para estos retos que requieren de una apuesta firme que trabaje e integre todas las áreas para llegar a abordar el cambio esperado?. ¡Nos queda mucho margen de mejora y un gran trabajo por delante! ¿Haremos caso a los avisos?

Nancy Tarjenian

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