Talento, esfuerzo, valor y ...

12 Noviembre 2014

A lo largo de miles de años el progreso humano, en su más amplio significado, se ha venido produciendo de manera inexorable gracias a la conjunción de numerosos elementos. De entre todos ellos, voy a referirme a algunos que, en mi opinión, podrían considerarse como determinantes para ello.

El TALENTO, entendido como esa capacidad, exclusiva del ser humano, para obtener resultados notables en el ejercicio de la inteligencia. Suele estar asociado a la habilidad innata y a la creación, aunque también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento.

Adquirir ciertos talentos es relativamente sencillo (es posible asistir a clases de cocina para mejorar la destreza culinaria, por ejemplo), aunque otros solo pueden aprenderse a partir de la experiencia y, a veces, hasta resultan imposibles de desarrollar (el talento para liderar o para mediar en conflictos).

El talento innato o heredado se conserva durante todo la vida, aunque puede potenciarse con estudios y prácticas. El talento adquirido, en cambio, debe ejercitarse de manera casi constante. En ambos casos, y en mayor o menor medida, precisa del ejercicio sistemático del ESFUERZO.

El talento tiene que ver con inteligencia, entendida como capacidad de entender, y aptitud, entendida como capacidad para hacer. Pero, al menos en el ámbito de las organizaciones, lo anterior no es suficiente para definir el talento y, según afirma José Miguel Bolívar (consultor de innovación en productividad y de metodología GTD), es necesario asociarlo a la creación de valor.

Para que el talento sea realmente eficaz se requieren, entre otros, tres vectores relevantes:

  • Esfuerzo, tenacidad y constancia. Personas u organizaciones muy bien dotadas no alcanzan metas brillantes por no perseguirlas con esmero y perseverancia. Por el contrario, personas u organizaciones más normales logran éxitos considerables por su tenacidad y esfuerzo.

  • Motivación e interés. Es difícil lograr un esfuerzo continuado sin motivación natural o cultivada.

  • Condiciones externas favorables. El talento para expresarse eficientemente necesita desarrollarse en espacios inteligentemente controlados.

Basta echar una mirada a nuestro entorno y repasar nuestro pasado reciente para poder identificar numerosos ejemplos de personas y organizaciones que han puesto, o no, en valor su talento y esfuerzo.

Tanto a nivel individual como colectivo, el deporte español es una buena muestra de ello. La mayoría conocemos modalidades deportivas que han obtenido notables éxitos a nivel internacional (han creado valor) a partir de la conjunción del talento (innato y adquirido), el esfuerzo y la motivación (natural y cultivada) en unas condiciones favorables. También la ciencia, la cooperación, la cultura, etc., pueden ser muestra significativas de cómo se puede crear, o no, valor a partir del talento y el esfuerzo.PerfilRuedas

Pero en todos los casos, para que talento, esfuerzo y creación de valor alcancen la verdadera plenitud de su expresión es necesario que vengan condimentadas con altas dosis de HONRADEZ, HUMILDAD y GENEROSIDAD. Sin todas ellas, se corre el elevado riesgo de que la creación de valor quede a beneficio de pocos, pero que muy pocos. Desgraciadamente, en los días que vivimos tenemos entre nosotros demasiados ejemplos que confirman lo anterior.

Vicente Navarrete Saiz-Marco

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