¿El final ya llegó?

25 September 2015

Voy a intentar describir un procedimiento muy habitual y, a mi juicio, mal utilizado por las compañías en pleno siglo XXI.

Imaginad que sois los dueños y representantes de una sociedad en su consejo de administración. El negocio ha funcionado bien pero ahora las perspectivas no son buenas. Es importante siempre tener claro cuánto combustible tengo y hasta dónde se puede llegar. La previsión de tesorería es fundamental en toda compañía. El negocio es importante, sí, pero siempre controlando nuestras necesidades financieras y de tesorería en el corto y medio plazo.

Debemos planificar correctamente, no buscar soluciones cortoplacistas para problemas de financiación estructurales. Quizás en ese momento, es cuando debo plantear un concurso de acreedores en continuidad que busque solucionar mi ahogamiento financiero en el largo plazo.

¿Qué ocurre en nuestro país? Cuando llega el final de la vida de una empresa presentamos el ya tantas veces mencionado Concurso de Acreedores que no deja de ser sino una mera liquidación de las compañías porque se encuentran en una situación financiera negativa. El concurso de acreedores se debe realizar bajo una perspectiva de continuidad de las compañías, no se debe presentar para cerrarlas.

Pues bien, en mi opinión actuamos de una forma incorrecta; seguimos yendo a los juzgados con las sociedades sin liquidez, muertas y sin apenas fondos para atender al administrador concursal. Los jueces tienen la única posibilidad de ordenar la liquidación de la compañía.

No es este el final deseado. Incluso para los concursos de acreedores hay que hacer una previsión de tesorería de los costes a incurrir, las necesidades de fondos de las compañías y sobre todo, de manera ideal, del planteamiento de continuidad de las compañías.15.09 liquidacion

Esto nos llevará a una mejor solución, sea esta la liquidación de la compañía o la supervivencia de la misma. Es importante saber que de manera previa existe la posibilidad de buscar una alternativa bajo el denominado Artículo 5 bis de la Ley Concursal 22/2003, que debiera ser utilizado en cuanto existen indicios claros de necesidades de renegociación de deudas, alargamiento de plazos, etc… de manera previa a presentar un concurso de acreedores.

De esta forma evitaremos riesgos innecesarios, responsabilidades de los administradores que son fácilmente eludibles desde la perspectiva de llevanza de los negocios, siempre bajo la buena fe y diligencia necesaria.

Son simples reflexiones, pero lo ideal a mi parecer es tener muy claro dónde estoy y hasta dónde puedo llegar, ver las perspectivas al menos con un año vista y buscar la estabilidad financiera estructural para así evitar soluciones de urgencia desmedidas que en un porcentaje muy elevado de casos acaban en liquidaciones de compañías bajo procedimientos concursales.

Óscar Arriaga Lasterra

 

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